Vidas Cruzadas

El programa de tutorías de ASPAYM pone en contacto a lesionados medulares veteranos con otros que acaban de empezar con la silla de ruedas para que les ayuden en sus primeros meses.  Luis, en silla desde hace 28 años, ha enseñado a Venancio, que lleva 3, a sacar el máximo a su nueva situación. El programa recibió una Ayuda a la Acción Social de la Fundación Mutua Madrileña para apoyar económicamente su ejecución.

Hace tres años que Venancio tuvo un accidente de moto que le dejó postrado en una silla de ruedas. Luis lleva 28 viendo el mundo desde otra perspectiva, lo que le convierte en un veterano. Ambos rondan los 60 y la vida les unió en el programa de tutorías de ASPAYM (Asociación de Parapléjicos y Personas con Gran Discapacidad Física de la Comunidad de Madrid).

“Venancio tuvo un accidente de tráfico muy complicado. Mi lesión también es consecuencia de tráfico. Él de moto, yo de coche. Acabas en el mismo hospital, aunque sea con 25 años de diferencia y pasando por lo mismo…”, pone en antecedentes Luis.

Con una idea tan sencilla como que alguien que lleva tiempo en silla de ruedas oriente a alguien que acaba de llegar a ella nació el programa de tutorías de ASPAYM. Este programa de tutelaje, conocido formalmente como “Autogestión de la propia Discapacidad: Cuidados y Autonomía para una Vida Independiente”, recibió en 2016 una de las ayudas de la Convocatoria de proyectos de acción social de la Fundación Mutua Madrileña para poder llevarse a cabo. Durante un año pasaron por él varias parejas, juntadas por ASPAYM por tener una edad y un origen de la lesión similar. Un miembro de la pareja, veterano y, el otro, recién lesionado.

En ASPAYM no todos los lesionados medulares son por tráfico, cada vez más los hay por enfermedad degenerativa, pero también por traumatismos varios, lesiones deportivas, por arma de fuego, procesos tumorales, etc.

En el caso de Venancio y Luis, su programa de tutorías, previsto para seis meses, perdura de por vida en forma de amistad. Se ven dos veces por semana cuando Venancio acude a rehabilitación a la sede de ASPAYM, fundación de la que Luis es miembro fundador y del patronato.

Cuenta Venancio que Luis le ha orientado en las cosas cotidianas, “esas que no le puedes preguntar al médico” y que le ha resuelto muchas dudas: “Me resultó fundamental poder hablar con una persona con experiencia que me orientara, porque al principio uno está muy despistado”, explica Venancio.

Después de su accidente de moto, Venancio estuvo todo un año ingresado en el Hospital de Parapléjicos de Toledo, recuperándose. “Sales del hospital, un sitio donde tienes todo, a la calle, donde no tienes nada. Una realidad que no conoces. Yo cuando salí del hospital no podía ir a mi casa porque tenía escaleras. Fuimos a un loft alquilado hasta que pudimos cambiar de casa. Tienes muchas dudas y no todas son médicas. Cómo organizar tu casa, dónde irte de vacaciones… y temas muy personales, como el control del intestino. Poder hablar íntimamente con una persona de un tema que es difícil sacar, te ayuda un montón”.

Por temas como estos el programa de tutorías resulta tan interesante porque pone en contacto “al novato” con alguien experimentado que es un “compañero de fatigas”, no un médico, ni un psicólogo, y que le ayuda a hacer muchas cosas por primera vez. Explica Venancio que, con Luis, “he ido por primera vez a un restaurante, he montado en autobús, en metro, al fútbol, a conciertos…”.

El problema de la movilidad reducida afecta a un 8% de la población española, sin embargo, muchos de los que la padecen se quedan recluidos en sus casas. Por eso Luis, y ahora también Venancio, reivindican la accesibilidad a los lugares públicos. “En Madrid, el autobús está adaptado, pero el metro, no”, explica Luis. “Yo si en un restaurante veo barreras arquitectónicas, ya han perdido un cliente”.

Luis es del Atleti y Venancio del Rayo. Ambos han acudido juntos al nuevo Wanda Metropolitano, un estadio que aprueba con nota en cuanto a accesibilidad.

También reivindican las ayudas públicas para poder llevar una vida independiente, asesores que les ayuden con su movilidad y que no tengan a su familia pendiente de ellos. Eso, es lo que más les duele. “Mi mujer está ahí las 24 horas y yo quiero optar a recursos públicos para que ella pueda hacer otras cosas”, comenta Venancio.

Luis ha enseñado a Venancio a sacar el máximo a su nueva situación, a que hay mucho por hacer desde una silla de ruedas, a salir a la vida de nuevo…como resumen, “a que una cosa es tener la silla de ruedas en la cabeza y, otra, en el culo”, sentencian sonriendo.

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