Vidas Cruzadas

Idiomas en vena

A Elia Permanyer lo de los idiomas le corre por las venas. Esta apasionada de la lingüística se dejó llevar por su instinto y estudió Traducción e Interpretación, un campo que le ha abierto las puertas profesionales en Inglaterra. Para ella, formarse es un placer. Con ese ánimo, estudió un máster en Traducción Audiovisual en la Universidad de Roehampton (Reino Unido). Fue una experiencia que disfrutó sin la presión del temor a defraudar o conseguir un título. Y con la ventaja de contar con una beca de la Fundación Mutua Madrileña. Su día a día se desarrolla en la industria de la traducción, pero ejerce de traductora en su tiempo libre. Ya ha visto dos de las obras que ha traducido publicadas y la tercera está en camino. Abrirse paso en esta industria y vivir de ella no es fácil. Elia lo ha conseguido.

Para ella fue una decisión natural. En un entorno familiar de lectores empedernidos, siendo su madre licenciada en filología inglesa, profesora de inglés y traductora ocasional y con un hermano mayor avanzando por el mismo camino, estaba claro que la traducción era lo suyo. “Lo de las lenguas nos corre por las venas”, comenta. Aprendió inglés con 15 años; su madre se fue a trabajar un año a Estados Unidos y se llevó a Elia y a su hermano. Fue su primera experiencia en el extranjero. Desde entonces, lleva dentro el gusanillo de vivir fuera. En tercero de carrera, una beca Erasmus guio a Elia hasta el prestigioso Institut d’Interprétation et de Traduction (ISIT), dependiente de la Universidad Católica, en París. Al finalizar la universidad, se marchó a la pintoresca ciudad de Bath, como profesora auxiliar de conversación de español. Cuatro años después, se encuentra cómoda viviendo en Inglaterra.

Elia Permanyer es una madrileña de 27 años, práctica y decidida. Cursó Traducción e Interpretación en la Universidad Complutense. Quería especializarse en Traducción Audiovisual. La cuestión era qué máster y dónde. Barajó varias opciones: la Universidad de Estrasburgo, el Imperial College de Londres… Finalmente, fueron las materias y las condiciones académicas de la Universidad de Roehampton las que le convencieron. “Me gustó tanto que solicité plaza sin tener claro si podría o no financiar los estudios”.

A Elia le convenció Roehampton y a esta universidad, pese al número reducido de plazas, le convenció Elia. Le confirmaron la plaza a la semana de iniciar los trámites. Movida por la ilusión, se puso a buscar fuentes de financiación hasta debajo de las piedras. “Mis padres ya me habían pagado la carrera y una beca Erasmus en París, así que no me parecía de recibo que me pagasen también una especialización”. Lo consideraba un esfuerzo económico excesivo, teniendo en cuenta que en esos momentos ya tenía trabajo y le apetecía estudiar un máster por placer más que por necesidad profesional. Barajó la posibilidad de un préstamo, pues Inglaterra ofrece muchas facilidades a estudiantes. Un día, su madre vio un anuncio de las becas que desde hace nueve años concede la Fundación Mutua Madrileña a hijos de mutualistas con más de 20 años de antigüedad para la realización de estudios de postgrado en el extranjero. Reunía los requisitos y se presentó. Para ella, la beca es un premio a muchos años de dedicación al estudio. En una época de recortes en las ayudas públicas, iniciativas privadas como las de la Fundación Mutua Madrileña son “fundamentales”. Por eso, se siente en deuda con esta institución.

“Recibir la beca de La Mutua supuso una ventaja enorme”. La ventaja de disfrutar de los estudios cuando uno sabe lo que quiere y no existe el miedo a defraudar o la presión de conseguir un título, explica. La Universidad de Roehampton fue una gran elección. Titulación, instalaciones, profesorado… Elia lo resume en un calificativo: “inmejorable”.

Su gran afición

Actualmente, es directora de proyectos en una gran empresa de traducción. Su trabajo no consiste en traducir, pero no le importa porque es su gran afición, la que absorbe su tiempo libre. Ya ha traducido varios libros, uno de ellos junto con su hermano. Dos de ellos ya se han publicado y el tercero está en camino. Lleva cuatro años en Inglaterra, vive feliz allí y, de momento, no tiene intención de volver a España. Es un mundo que conoce desde los 18 años. En Altalingua, una de las agencias de traducción e interpretación de referencia en Madrid, entró en contacto con la gestión de proyectos, que le gustó especialmente. Desde su experiencia, reconoce que la traducción es un campo difícil. Cita entre otros factores el intrusismo o la presión sobre el traductor en cuanto a plazos y precios. “No es nada fácil abrirse paso en la industria. Vivir, y bien, de la traducción es una tarea que lleva años”.

Para esta apasionada de los idiomas, hay vida más allá de la traducción. Lectora empedernida, su predilección por el género policíaco y la novela negra le ha llevado últimamente a estar muy pendiente del Nordic Noir y Juego de Tronos. Es una joven que también disfruta al aire libre. Hace ejercicio, “me encanta la zumba” y le gusta ver deporte. Un partido de tenis es una excelente propuesta, sobre todo si juega Rafa Nadal, del que se declara fan incondicional.

Puede que en el futuro se plantee el regreso a casa o el traslado a otro destino. “Dependerá de las oportunidades que me ofrezca cada país y, por supuesto, también de mi situación y circunstancias personales”.

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