Vidas Cruzadas

Educación para el cambio social

A sus 15 años, Daniel Díez tiene claro que su futuro está ayudando a otras personas. Es lo que ha vivido en casa desde pequeño. Su padre, Enrique, es mediador social del Ayuntamiento de León y actualmente cursa primero de Educación Social en la universidad. “Puedo sacar de mi padre muchas cosas buenas”, dice Daniel. Los estímulos le llegan desde casa y la escuela. Este chico educado y despierto participa desde hace cuatro años en el Programa Promociona de la Fundación Secretariado Gitano, que persigue el éxito escolar de la comunidad gitana y que cuenta con financiación de la Fundación Mutua Madrileña.

Una de las campañas de sensibilización de la Fundación Secretariado Gitano reza que “con estudios, los sueños se cumplen”. En la tarea está implicado Daniel, uno de los alumnos del Programa Promociona, cuyo objetivo último es lograr que los jóvenes gitanos acaben los estudios obligatorios y continúen estudiando. Las cifras de abandono prematuro de los estudios en la comunidad gitana son “terribles”, según la Fundación. Y la educación es la mejor herramienta para el cambio social. Es la realidad que impulsó en 2009 la puesta en marcha de este programa que ambiciona crear referentes para la comunidad gitana.

Daniel aspira a convertirse en uno de ellos. Desde que está en el programa, su rendimiento y motivación mejoran día a día. Él es el primero en advertir el cambio: “En primaria, no ponía atención en clase, me pasaba el rato esperando a que llegara la hora del recreo; ahora estoy contento, más organizado”. Las señales de alarma sonaron en cuarto curso de Primaria. “Tenía problemas de concentración”, resume su padre, Enrique. Tuvo que repetir curso. En el siguiente año las cosas no mejoraron y en sexto, la antesala del nuevo ciclo educativo -la Educación Secundaria Obligatoria-, se incorporó al programa.

Plan de trabajo individual

A cada alumno, su plan de trabajo. En él se establecen las necesidades, las acciones a desarrollar y los plazos de revisión. “Se trabaja directamente con las familias, están en continuo contacto con los padres”, explica Enrique. Él y su mujer, Mª Sol –ambos se sacaron el título de Graduado Escolar en la Escuela de Educación de Adultos León-, están permanentemente informados de la situación de Daniel. “Nos llaman para comentar las notas, nos dicen dónde falla, dónde hay que trabajar un poco más o cuando hay que darle más recompensa”. Porque Daniel sabe organizar sus horas entre la obligación y el ocio. “Me marco un tiempo de relax y un tiempo que tengo que dedicar a las tareas escolares”. La recompensa de la que habla su padre puede ser el permiso para jugar con videojuegos. Daniel debe ser de los pocos chicos de su edad que no tiene teléfono móvil. “Él lo pide”, aclara Enrique. Pero, de momento, nada de smartphones.

El alumnado gitano no suele participar en clases de apoyo. El programa actúa en esta dirección con las Aulas Promociona, una acción grupal a través de sesiones de apoyo escolar. Permite conseguir un doble objetivo: trabajar hábitos y rutinas escolares en grupo y ofrecer un apoyo de calidad para reforzar los conocimientos de diferentes asignaturas. Daniel termina sus clases en el Centro Don Bosco a las 14.30, come en casa y a las 16.00 llega a la Casa de la Cultura para sus clases de refuerzo. Son un grupo reducido de alumnos. Los profesores les ayudan con los deberes. Es un trabajo de apoyo escolar, pero también de asesoramiento y orientación. Daniel está feliz con la experiencia. “Me ayuda a la hora de hacer los ejercicios que no entiendo y en el modo en que tengo que plantear los exámenes. Primero, me explican las dudas, luego me pongo a hacer los ejercicios y después, estudio en casa”. Se le da mejor estudiar que razonar, de ahí sus problemas con las mates. De cara a los exámenes, intenta valerse de las técnicas de estudio que ha aprendido en el programa. Dice que no ha tenido problemas de adaptación en clase y se muestra contento con los profesores del programa “explican muy bien”. Los resultados hablan por sí mismos. “Los temas en Secundaria son más avanzados, pero los saco con facilidad, en comparación con los cursos anteriores”.

Con las Aulas Promociona se ofrece un apoyo escolar que muchas familias gitanas con escaso nivel formativo no pueden ofrecer. Aprobar las asignaturas, sí; pero, además, demostrar a otras personas de la comunidad que vienen detrás que hay salida, que la educación puede “modificar el contexto de desigualdad social”, remarca Enrique Díez.

La familia Díez Hernández se implica en la educación de Daniel y el pequeño de la casa, actualmente en tercero de Primaria, y según la Fundación Secretariado Gitano, próxima incorporación al programa. “Mi padre es el que más hincapié hace en los estudios”, admite Daniel. Enrique no pudo completar 8º de EGB y obtuvo el título de Graduado escolar de adulto. En la actualidad, es mediador intercultural del Programa de Minorías Étnicas del Ayuntamiento de León y desde este curso, estudia primero de Educación Social en la Universidad de León, tras superar las pruebas de Acceso a la Universidad para mayores de 25 años. “Siempre he deseado seguir estudiando, pero por mi situación familiar y económica no tuve oportunidad”. Para él, el acceso a una titulación universitaria es muy importante. “En primer lugar, me facilita capacitación y herramientas para ejercer mi trabajo; en segundo, puedo ser un referente para otras personas”.

Enrique ya es un modelo para su hijo. Cuando piensa en su futuro, Daniel lo imagina muy parecido al de su padre. Le gustaría poder llegar a la universidad y estudiar Trabajo Social o Educación Social para poder ayudar al resto de la comunidad gitana y ser un referente.

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