Vidas Cruzadas

Las mujeres inmigrantes víctimas de violencia de género que acoge Movimiento por la Paz (MPDL) tienen algo en común: quieren paz. Al lado de sus maltratadores, han perdido la dignidad. Han sido heridas, física y emocionalmente, y están desamparadas sin una red de apoyo familiar y social. Aquí encuentran un refugio de emergencia y los recursos para aprender a vivir de forma independiente. El objetivo es que se sientan seguras y arropadas. Es una tarea complicada que involucra a trabajadores sociales, psicólogos, abogados, educadores y mediadores.

El Movimiento por la Paz es una organización de desarrollo, acción social y ayuda humanitaria, creada en 1983. En el año 2002, abrió un piso de emergencia para mujeres inmigrantes víctimas de violencia de género. Desde entonces, el centro trabaja para dar acogida temporal a mujeres que han sido víctimas de violencia de género que sufren una situación de gran vulnerabilidad. Se trata de uno de los proyectos de lucha contra la violencia de género que ha apoyado la Fundación Mutua Madrileña.

El piso cuenta con diez plazas de acogida para mujeres inmigrantes con niños menores de edad, muchas sin papeles y sin apoyo familiar. Una de ellas es Karima, una joven marroquí atrapada desde hace muchos años en una relación de violencia. Esta mujer que se oculta bajo un nombre falso, reconoce que ha pasado miedo. Ha vivido entre palizas y amenazas y sin la comprensión de su familia.

Karima vivía antes en un piso compartido, en una habitación pequeña sin espacio para comer, que pagaba gracias a la renta activa de inserción. “Ahora estoy mejor”, dice. Ha supuesto para ella un cambio de vida. Disfruta de más espacio para ella y el niño y está acompañada de otras mujeres. “Puedo hablar con ellas, comemos juntas, los niños ven la tele…”, continúa.

Además de alojamiento y manutención, cuando las mujeres ingresan en el piso reciben atención jurídica y psicológica. Muchas no se consideran víctimas, otras lo son de prácticas ancestrales de sus padres.

El período máximo de acogida es de tres meses. Hasta entonces, se ofrece a la mujer servicios que fomentan la equiparación de oportunidades y la integración social y laboral, la mejora de su bienestar social y su calidad de vida a través del desarrollo de actividades de asesoramiento y orientación, de dinamización sociocultural, de formación, etc. El objetivo es conseguir que la mujer salga definitivamente del ciclo de violencia y pueda llevar una vida independiente lo antes posible.

En Movimiento por la Paz han encontrado también casos de mujeres que regresan con el agresor. No lo confiesan, pero lo perciben. Escapar del pasado, no resulta siempre fácil.

A pesar de llevar poco tiempo en el piso, Karima se siente más segura. Con ayudas psicológicas, espera poder llevar una existencia normal. “Quiero olvidar el pasado y encontrar trabajo”, dice. Lo primero que se propone es continuar con sus clases de castellano y a continuación, formarse. La prioridad es ofrecer a su hijo un futuro digno. Estará más cerca de conseguirlo si encuentra un empleo. Le gustaría trabajar de dependienta o en cualquier otra actividad de cara al público. Si lo logra será gracias a Movimiento por la Paz. “Me apoyan mucho, sin ellos, las mujeres en mi situación nos quedaríamos en la calle”.

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