Vidas Cruzadas

Ningún ser humano es irrecuperable si se le ofrece la ayuda adecuada. Las mujeres víctimas de violencia de género son una dolorosa realidad. Marta es uno más de los muchos casos de acoso y derribo. Luchadora y valiente, lucha por salir de los escombros de una cruel convivencia gracias al apoyo de la Fundación Ared, una de cuyas iniciativas ha recibido este año la ayuda de la Fundación Mutua Madrileña. Ahora, esta mujer se siente libre. Su prioridad: labrarse un porvenir mejor para ella y sus hijos.

Marta ha tenido que empezar de cero. Casa, amistades, trabajo… En su matrimonio, estaba atrapada en una espiral de mentiras y engaños de la que le costaba salir. Como si tuviera una venda en los ojos. Incapaz de darse cuenta de que las mentiras y estafas amenazaban su estabilidad conyugal y su salud, mental y física. La depresión le quitaba poco a poco kilos a su cuerpo. “No lo quería ver, sigues adelante cada día, sin pedir ayuda”. Hasta que todo estalla. Embargaron su piso y sus padres a punto estuvieron de perder el suyo. Fue todo lo que necesitó para decidirse a abandonar con sus dos hijos lo que alguna vez consideró su hogar. Desde entonces, su vida no ha sido fácil.

Sus padres fueron en ese momento su refugio. Es una mujer que piensa sobre todo en sus hijos y por eso decidió regresar. Se encontró con la cerradura del piso cambiada, de modo que no le quedó más remedio que llamar a otras puertas. La Fundación Ared le abrió las suyas de par en par. Conoció la institución a través de los servicios públicos de empleo. En 2006, esta institución que trabaja para la reinserción de mujeres creó Salta Confección, una empresa de inserción dedicada a la confección. “Cuando llegué allí y vi las máquinas de coser, comenté que era mi oficio por si había disponible una oferta de empleo”. Y la había. Fue todo muy rápido, comenta. Tenía experiencia cosiendo bañadores, tapicerías y otras prendas. Ahora trabaja confeccionando protectores para colchones. “Estoy contenta porque me cogieron por mí misma;  por mi situación personal, sí, pero también por mi currículum”.

Este año, el Programa de Integración socio laboral dirigido a mujeres víctimas de  violencia de género de la Fundación Ared ha sido elegido entre más de 400 iniciativas presentadas en la II Convocatoria de Ayudas a la Acción Social de la Fundación Mutua Madrileña. El apoyo favorecerá la integración social y la incorporación de 15 mujeres víctimas de algún tipo de situación tipificada como violencia de género o familiar. Marta es consciente de que la nueva vida a la que aspira pasa por la independencia económica. Por eso, agradece esta ayuda que le permitirá mejorar sus condiciones de vida.

Muchos amigos le han dado la espalda. Tiene que hacer el camino sola. “Cuando estás en situaciones como la mía, necesitas cariño”, reconoce Marta. Y la ayuda está facilitando los cambios en su vida.

“Ahora soy libre”

Al preguntarle cómo se siente, no duda en responder: “Ahora soy libre”. A pesar de ver su futuro más claro, tiene que acostumbrarse a la nueva situación. Tiene juicios pendientes para romper definitivamente con su pasado. Para ella resulta alentador contar con un trabajo y notar que las personas que están a su alrededor la quieren. Sus padres han sido su gran apoyo, pero sueña con cambiar su actual situación provisional por otra más estable, junto a sus hijos. Son su prioridad, aunque tiene pendiente superar los estragos que la separación ha hecho en el mayor, en edad adolescente. Los asistentes y educadores sociales están con ella en la tarea.

Una de las cosas que ha aprendido en su nueva experiencia vital es que la sociedad puede excluir fácilmente, pero también integrar, siempre con la ayuda adecuada. “Tengo suerte de estar trabajando”, dice. En la Fundación Ared le han abierto el camino. Fuera de ella, imagina su futuro sentada en una máquina de coser. “Me gusta coser, es lo mío”. Se considera una luchadora y tiene el apoyo de familia y amigos, lo que no la han fallado y los que va haciendo en el camino. De todo se aprende y a Marta la vida le ha enseñado a no ser tan confiada y a confiar más en sí misma.

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