Vidas Cruzadas

La Fundación Mutua Madrileña fue la primera entidad privada que colaboró con el programa de exposiciones temporales que puso en marcha el Museo Sorolla. Un programa que ha “revolucionado” las visitas a la casa del pintor valenciano en el centro de Madrid.

La casa museo del pintor Joaquín Sorolla es un remanso de paz en el corazón del barrio de Chamberí de Madrid (está en la calle General Martínez Campos, 37). Legado al Estado Español por la viuda del pintor, Clotilde García del Castillo, recoge una parte importante de la obra del artista además de los distintos espacios (estudios, talleres y habitáculos) donde vivía y trabajaba.

El Museo Sorolla es, además, el segundo museo de arte de Madrid más valorado por los visitantes en Tripadvisor, la web que recoge reseñas de los viajeros sobre contenido relacionado con viajes. Sin embargo, y aunque resulte chocante, los datos allá por el 2011 indicaban que nadie volvía a visitarlo. “Nuestros estudios de público indicaban que era un museo que gustaba muchísimo. En nota éramos el museo que mayor satisfacción daba a sus visitantes, pero al que no se volvía”, explica Covadonga Pitarch, conservadora del museo.

Buscando una solución a este asunto, fue cuando en el año 2011, bajo la dirección de Consuelo Luca de Tena, el Museo Sorolla decidió poner en marcha un programa de exposiciones temporales que se ha revelado fundamental. No solo porque ha mejorado de manera considerable la reincidencia de los visitantes, sino porque ha permitido a los conservadores investigar, exponer fondos diferentes, conocer otras facetas del pintor valenciano y mejorar las relaciones con otras instituciones.

“El programa de exposiciones temporales ha sido un punto de inflexión para el museo”, enfatiza Pitarch.

Para llevar a cabo este programa, el Museo, a través de la Fundación Sorolla, tuvo que “buscar socios” y establecer relaciones con muchas instituciones. La Fundación Mutua Madrileña fue la primera que les tendió la mano, colaborando en un programa de patrocinio que hoy en día sigue vigente y que ya se ha plasmado en varias exposiciones. Arrancando con “Sorolla. Arte de la luz” en el año 2015.

Además de todas las bondades de las que se ha beneficiado el Museo con este programa de exposiciones temporales el éxito se ha traducido en un aumento del público del museo, que ha pasado de los algo más de cien mil visitantes anuales a los 215.000 del último año.

“En el aumento del número de visitantes la Fundación Mutua ha jugado un papel fundamental, dando a conocer la ubicación del museo a través de sus canales de comunicación e invitando a acudir a sus mutualistas con el envío masivo de invitaciones”, explica Pitarch.

Como muestra, un dato: si antes de anunciarse el convenio con el museo a través de la revista la Mutua y el resto de canales de la Fundación, como la web y la newsletter, acudían entre 200 y 300 mutualistas al mes, tras los primeros envíos pasaron a 800-1.000 mutualistas mensuales. “Ha supuesto un aumento de unos 10.000 visitantes al año, que no es poco. Son personas que han conocido el Museo gracias a la Fundación Mutua Madrileña”.

El programa tiene cuerda para rato. Ya preparan la próxima exposición para la primera mitad de 2018: “Sorolla y la moda”, en colaboración y simultáneamente con el Museo Thyssen-Bornemisza.

El Museo Sorolla tiene por delante grandes y nuevos retos. El más importante es el de su ampliación. Respetando la casa original, el Museo está a punto de acometer una reforma que duplicará el espacio disponible y que se espera esté lista en dos o tres años. Las obras les permitirán cubrir servicios de los que actualmente carecen, como más salas de exposición, una sala multidisciplinar para conferencias y conciertos, una gran zona de acogida para grupos, cafetería, guardarropa y dotar al museo de una mayor accesibilidad.

También seguirán trabajando en su presencia en las redes sociales, indispensables en la sociedad actual para seguir dando a conocer el museo y, en otro orden de cosas, en un proyecto que llevará la obra de Sorolla a la National Gallery de Londres en 2019.

Mucha vida por delante para este pequeño oasis del arte en el centro de Madrid.

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