Vidas Cruzadas

Un sistema que traspasa fronteras

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En nueve años, ha colocado las cifras de donación de órganos del estado brasileño de Santa Catarina a niveles cercanos a los de España. Ayudar a la gente era el sueño de un niño que impresionó a un diputado al que pidió una beca de estudios. En 2008, vino a España a realizar el Master Alianza, el programa de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) que forma a coordinadores de trasplantes y que financia la Fundación Mutua Madrileña. Fueron dos meses y medio intensos en los que aprendió más que en cualquier otro master realizado antes. “Soñé con trasladar ese modelo a mi país”. Hoy, el coordinador de SC Transplantes no oculta su orgullo cuando repasa el dato de los 33 donantes conseguidos el pasado mes de agosto.

Joel de Andrade dedica mucho tiempo de su vida a viajar. En estos días, un seminario en Portugal le ha acercado hasta Madrid para visitar la ONT. Los compromisos le han dejado un poco de tiempo para escaparse al cine o pasear por el Parque del Retiro. Un respiro en una ajetreada vida que transcurre entre las Urgencias del Hospital Universitário UFSC en Florianópolis y la coordinación en SC Transplantes.

Recuerda perfectamente el primer día que quiso ser médico y por qué. Tenía 12 años, un farmacéutico que trabajaba para la FAO –la organización de Naciones Unidas para la alimentación- en la joven Brasilia, vecino suyo, le proporcionó una conversación de adulto. “Ese día pensé, quiero ser médico, quiero ayudar a cambiar las cosas”. Joel de Andrade pertenecía a una familia de clase media baja. Sin consultar a sus padres, con 14 años se plantó en la escuela para pedir su ficha y llevarla a otro centro, porque quería “algo mejor”. Mejorar suponía pagar más, así que no dudó en dirigirse a un diputado de su estado y solicitarle una beca de estudio. Era la primera vez que al político le pedían tal ayuda. Por supuesto, cambió de colegio y el estado pagó su educación hasta que fue a la universidad.

A sus 50 años, el interés de Joel de Andrade por involucrarse en los cambios sociales sigue intacto. Para él, dedicarse al mundo de la coordinación de trasplantes le ha permitido cumplir un sueño. “Es mi utopía”, dice el responsable de SC Trasplantes, el organismo encargado de coordinar todas las actividades relacionadas con el trasplante de órganos en el estado de Santa Catarina, al sur de Brasil. Cuando empezó a trabajar en la coordinación de trasplantes, lo primero que hizo fue llamar a un colega del estado vecino de Rio Grande do Sul, considerado una autoridad en la materia. Él le habló del modelo español como el mejor del mundo y pensó “voy a trasladar ese modelo”. En 2008, vino a España a hacer el Master Alianza. Tenía especial interés en conocer el trabajo de los coordinadores de Barcelona y Galicia, pero le enviaron al Hospital de La Fe, en Valencia. “Fue un regalo”, dice.

La experiencia cambió su vida

Fueron dos meses y medio intensos. Una formación nada comparable con otros másteres de mayor duración que Joel de Andrade realizara en toda su carrera. “No fue un master de trasplantes, fue un master en gestión de sistemas de salud de alta complejidad”. Recuerda que la primera actividad del programa fue un seminario de la ONT en la Fundación Mutua. “Me abrió la mente, porque ahí estaba toda la información necesaria”. En la actualidad, este médico es una referencia en sistemas sanitarios en Santa Catarina.

De lo aprendido, se queda con el esfuerzo y el trabajo bien hecho de los profesionales del sistema público de salud. Joel ha visto como compañeros de universidad se han decantado por carreras que ofrecen mucho dinero y reconocimiento, como la cirugía plástica. Él dedicaba muchas horas y realizaba un trabajo complejo, se consideraba tan capaz como ellos. Y aunque eso nunca le supuso un problema, cuando vio la actitud de los profesionales sanitarios españoles, pensó que quería seguir ese camino. “Su orgullo y reconocimiento fue una motivación para mi día a día, para el trabajo bien hecho”. Volvió a Brasil con ganas de hacer algo semejante. Algunos le llamaron loco. Pero ahí están las cifras: de 6,8 donantes por cada millón de habitantes en 2004, cuando se responsabilizó de la Coordinación de Captación y distribución de órganos y tejidos de Santa Catarina, a 33 donantes el pasado mes de agosto, los mismos niveles que Brasil y muy cercanos a los de España, recuerda. “Creo que de alguna manera he tenido éxito”. Y todo dentro de un sistema de salud público, destaca.

La formación de coordinadores de hospitales es un gran logro. Una de las tareas que se impuso fue conseguir financiación para los coordinadores, consciente de que sin ellos, no hay donantes. Joel de Andrade ha participado en mayor o menor medida en actividades educativas de coordinación en 21 de las 27 unidades federativas de Brasil. En 2010, fue a Amazonas invitado por el Gobierno, un estado con tres millones de personas en el que nunca se había registrado un donante. “Arrancamos de cero, hasta los contenedores de los órganos los enviamos desde Santa Catarina”, explica. En 2011, llegó el primer donante, hoy hay más de 60 y se acaba de realizar el primer trasplante de hígado. Es una de las grandes satisfacciones de este médico que divide su tiempo entre las guardias en el hospital y su trabajo en la coordinación de trasplantes, planificando cursos, gestionando datos, identificando posibles donantes, entrevistando a familias o apoyando diagnósticos de muerte cerebral. Una de las contribuciones del Master Alianza es la comunicación con las familias de los donantes. Su objetivo es que éstas comprendan que en una donación el beneficiario no es sólo la persona que recibe los órganos, sino también la que los da. En 2004, de cada diez familias, tres aceptaban y siete rechazaban la donación; hoy, la proporción se ha invertido.

En la actualidad, el debate sobre donación de órganos en todo el mundo se vuelca en la necesidad de cambiar la mentalidad de la población. La mejor inversión, según Joel de Andrade, es en educación, porque “la educación cambia el resultado”.

Junto a su equipo, ha logrado que SC Transplantes se parezca mucho al sueño de crear una coordinación fuerte en su estado. Pero todo es mejorable. Un ejemplo es el diagnóstico de muerte cerebral, que precede al proceso de donación de órganos. Es un diagnóstico obligatorio, que a veces no se cumple. Un paso que absorbe mucho tiempo y que tiene que manejar con cuidado.

Casado y con un niño de 12 años y una niña de 7 años -unas “criaturas maravillosas”- que quieren seguir sus pasos, Joel de Andrade milita desde hace tiempo en la liga contra la obesidad. Para ello, nada, practica surf, levanta pesas, hace pilates… Se levanta a las 4,30 de la mañana y no para. Todo sea por una vida más sana.

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